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La Revista Agraria Nº 56 - Lima-Perú, julio 2004

 

Aguas subterráneas

Las aguas subterráneas son parte del ciclo hidrológico que comprende el movimiento continuo de agua entre la tierra y la atmósfera por medio de la evaporación y la precipitación. Parte del agua que cae por la precipitación de lluvia y nieve se incorpora a lagos, ríos, arroyos y océanos. Otra parte es absorbida por la vegetación, la cual transpira el agua de nuevo hacia la atmósfera. El agua que no se evapora directamente de los lagos y ríos o es transpirada por las plantas, se filtra a través del subsuelo y pasa a formar los acuíferos subterráneos.

La napa freática viene a ser el acuífero más cercano a la superficie del suelo. Cuando un acuífero deja de explotarse, la napa se eleva, más aún si en la superficie se riega por inundación, como sucede en cultivos como el de arroz, que requiere mantener una lámina de agua de hasta 10 centímetros durante prácticamente todo su período vegetativo. En las zonas bajas, cercanas al mar, sin adecuado drenaje y con masas de agua cercanas a la superficie del suelo, las sales tienden a subir por evaporación, y una vez instaladas las sales, ese suelo se vuelve inservible.

Un fenómeno inverso se presenta por la sobreexplotación de aguas subterráneas, sin una recarga adecuada de la superficie, como ha ocurrido en zonas donde la actividad agrícola ha desaparecido para dar a lugar a urbanizaciones que se abastecen de agua de pozo y donde el nivel freático ha descendido profundamente. Incluso en zonas agrícolas, como el valle de Ica, en la década del 60 se tuvo que declarar una "veda" para que dejaran de perforarse pozos, pues el volumen de explotación de las aguas subterráneas era mayor al de recarga desde la superficie.

Finalmente, otro aspecto que sustenta la importancia de estudiar las aguas subterráneas es la determinación de su calidad, para conocer la cantidad de sales que contienen, si son aptas para el consumo de la población o si están contaminadas. Son fuentes de contaminación la aplicación de agroquímicos en los cultivares, las aguas residuales domésticas e industriales y los rellenos sanitarios mal instalados.

Recurso invisible

En 1998, la Organización de las Naciones Unidas declaró a las aguas subterráneas como un recurso "invisible", no sólo porque están ocultas -no se pueden ver directamente-, sino porque los problemas que se presentan por su escaso o excesivo uso se deben en parte a que no se conoce cómo están distribuidas y a que se ignora la importancia de protegerlas en el marco de una gestión integral de los recursos hídricos.

En el Perú podríamos decir que, además de invisibles, las aguas subterráneas han sido ignoradas incluso por el propio Estado, que, desde 1991, como parte de la reforma liberal del Estado, desactivó el organismo encargado de evaluar y monitorear la situación de los acuíferos y abandonó los programas de recuperación de tierras, afectadas por mal drenaje, basados en el aprovechamiento de las aguas subterráneas.

No hace mucho, el ingeniero Sebastián Santayana, de la Universidad Agraria La Molina, reveló, en una conferencia en el Instituto de Promoción para la Gestión del Agua (IPROGA), que en ese centro académico el estudio sobre aguas subterráneas era, hasta hace un par de años, un curso opcional.

Pero además, con excepción de valles como los de Ica, Pisco, Chincha, o La Yarada en Tacna, donde, por la escasez de aguas superficiales, necesariamente se debe recurrir a explotar las de los acuíferos, en gran parte de los valles costeños las aguas subterráneas son escasamente aprovechadas. El ingeniero Ricardo Turkowsky, profesional del Proyecto Subsectorial de Irrigación (PSI), ha estudiado la situación en los valles de Chao, Virú y Moche, antes y después de que el canal Chavimochic les llevara las aguas del río Santa.

Erosión
Erosión es la pérdida de la capa fértil por acción del agua y del viento. Se origina por las malas prácticas agropecuarias y por la destrucción de la cobertura vegetal.La salinización se produce por el efecto combinado de un mal drenaje y el exceso de riego, lo cual eleva la napa freática hasta muy cerca de la superficie. Por efecto de la evaporación afloran las sales.Según el Inrena, el 40% de la superficie cultivada en los valles costeños se encuentra afectado por distinto grado de salinidad y mal drenaje.

"Antes había muy buen drenaje -nos dice- porque, como eran valles deficitarios en agua, justamente explotaban la napa freática. Cuando llegó el canal Chavimochic dejaron de hacerlo, para utilizar estas aguas nuevas. Entonces, lo que se ha hecho es ir llenando la taza; la napa ha subido y se están malogrando un número considerable de hectáreas de los tres valles, que hace poco más de diez años estaban en perfecto estado".
La situación es similar a lo que ocurrió en los fértiles valles de Lambayeque y Piura desde que empezaron a operar los reservorios de Tinajones y Poechos. Hoy, a raíz de la severa sequía que afecta a estos valles, se busca recurrir al agua subterránea, y para eso primero hay que evaluar en qué situación están los pozos (ver recuadro).

El ingeniero Jorge Zúñiga -también del PSI- enfatiza la importancia de aprovechar las aguas subterráneas en toda época y no sólo cuando hay sequía. "Normalmente, usamos agua del río de diciembre a mayo -señala-. De ahí para adelante baja el caudal, y en esa etapa de estiaje debemos operar todos nuestros sistemas de bombeo. De esa manera mantenemos un equilibrio, porque el agua superficial que se filtró y está almacenada en el subsuelo, al eliminarla vamos bajando la napa freática. En el caso de Chancay-Lambayeque, se trata de masas anuales de 120 a 140 millones de metros cúbicos de aguas almacenadas que no se están explotando".

Sin embargo, el ingeniero Zúñiga advierte que no todas las zonas contienen aguas adecuadas para el riego, por lo que deben hacerse estudios que determinen si son de buena calidad. "En las partes bajas, hacia el lado del mar, no ganamos mucho, porque sacaríamos aguas de pésima calidad. Más bien estaríamos incrementando el problema de salinidad".

 

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